Dos días después el tercer testigo volvió a Tumeremo e informó de todo lo que había ocurrido.
El testigo —el primer testigo en este relato— que escuchó estas palabras entendió que a partir de ese momento era uno de los actores de reparto de la guerra por el control de los yacimientos de oro en Tumeremo, en el suroriente de Venezuela.
Dos hombres lo habían bajado de la moto apuntándolo y maldiciéndolo.
Al primer testigo le preguntaron si era malandro (delincuente) o minero.
Al regresar vio a los demás mineros acostados boca abajo y con las manos entrelazadas sobre la nucaEl primer testigo estuvo secuestrado hasta que cayó la noche.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/03/11/america/1457728521_616264.html
