Jaime GUERRERO
El Arzobispo de la Diócesis de Antequera-Oaxaca, José Luis Chávez Botello, señaló que la violencia generalizada es ya un desastre y desgracia social en el país.
En conferencia de prensa, tras oficiar la misa dominical, llamó a levantar la luz de la fe, sembrar la esperanza y cultivar los valores fundamentales que sostienen una sociedad sana y en paz.
Chávez Botello, convocó a sembrar la verdad, unidad, amor, justicia, responsabilidad y el diálogo en las familias y éstas en la sociedad.
En el día de los Fieles Difuntos, recomendó no destruir ni sepultar la herencia de los familiares fallecidos, por el contrario, honrar a quienes ya partieron abonando a la reconciliación y a la paz social.
Y es que aseguró que la práctica de la violencia indica a las personas que se están alejando del camino de Dios.
“Por eso se debe preguntar cómo se pide justicia cometiendo injusticia, porque se pide respeto y se pisotea a los demás, se reclama libertad y se encadena a otros a la violencia, se demanda democracia y no se verifica el actuar de cada uno”, reflexionó.
“Debemos fomentar los valores como la verdad, la unidad, el amor y la justicia”, insistió.
En su rechazó a la violencia que padece el país, dijo que no se puede ser católico y optar por la violencia, no se puede ser honesto y permanecer indiferentes ante la destrucción del fruto del trabajo de tantos y de vidas humanas.
“¿Cómo demandamos justicia cometiendo injusticias?, ¿Cómo pedimos respeto a la dignidad humana pisoteando la dignidad de los demás?, ¿Cómo exigimos derechos dañando los derechos de otras personas?,
¿Cómo proclamamos libertad cuando doblegamos y encadenamos a otros con la violencia?”, inquirió.
“¿Cómo pregonamos la democracia cuando solo buscamos nuestros intereses sin ser sensibles a las necesidades básicas y sufrimientos de quienes nos rodean?, ¿Con que cara exigimos una vida mejor si destruimos todo lo que sostiene y levanta la vida auténtica?, agregó.
Bajo esa perspectiva, manifestó que Oaxaca necesita del esfuerzo sincero de todos los sectores sociales. «Aún los más pobres y sin renombre pueden aportar para reconstruir nuestra sociedad», apeló.
