Muy cerca de ella, María del Carmen Rosas, le da la razón y agrega: “Él Papa ha venido a México para sacudir a la Iglesia, que estaba dormida.
Ese es el pan que, en una familia o en una sociedad corrupta, se le da de comer a los propios hijos”.
No es fácil encontrar un vecino del cercano valle de México –más de 20 millones de habitantes—que haya visitado por gusto esta ciudad de 1,6 millones de habitantes perteneciente al Estado de México.
Y ha venido también a decirle al pueblo que se lance a la calle, que luche por sus derechos”.
“Es tener el pan a base del sudor del otro o hasta de su propia vida.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/14/actualidad/1455479949_563879.html
