Al tirar la bomba atómica, EEUU lanzó al mundo el mensaje de que las armas nucleares eran legítimas en una guerra”.
En Hiroshima murieron 140.000 personas, muchas de ellas por la radiación en los días posteriores, y en Nagasaki, 64.000.
“Japón estaba militarmente acabada y un bloqueo y más destrucción urbana hubiesen provocado una rendición en agosto o septiembre”, agregó.
Antony Beevor, el investigador más conocido del periodo, aseguraba en aquellas páginas: “Pocas acciones en una guerra son moralmente justificables.
La Casa Blanca ha dejado claro que el presidente no pedirá perdón por el lanzamiento de la bomba, pero la visita es un reconocimiento del dolor que causó el ataque.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/24/actualidad/1464089684_484295.html
