Nadie puede acercarse a los vehículos, nadie puede sacarlos.
Pueblo indígena, regido por usos y costumbres ancestrales, este enclave de carreteras sinuosas y espléndidos oyameles, vive fuera de la ley.
Lo que piden los normalistas, la plaza automática, no es competencia nuestra”, se defiende el secretario de Gobernación de Michoacán, Adrián López Solís.
La práctica, repetida en gran parte del país, se ha agravado desde junio en Michoacán, donde se registra la mayor concentración de escuelas normalistas.
Una de ellas es tomar un coche y visitar la aparentemente idílica aldea de Turícuaro (3.000 habitantes), en el corazón del volcánico estado de Michoacán.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/10/04/mexico/1475603380_476672.html
