Y así descubrieron la presencia de melanosomas, es decir, células que contenían melanina, responsables de la pigmentación de la piel.
A partir de ese momento, los científicos contaron con la participación del paleoartista Robert Nicholls para averiguar cómo era la piel del psittacosaurus.
Reconstrucción del ‘lagarto loro’.
El equipo del profesor Vinther empleó un láser para resaltar los materiales fluorescentes que aún pudieran permanecer en los restos.
Como se puede observar en la fotografía, la cara del espécimen guarda una cierta similitud con la cara de un loro, por la forma del pico y los ojos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/15/ciencia/1473958149_791585.html
