Así las cosas, tanto en Kiev como en las regiones separatistas, hay influyentes sectores que se oponen a realizar cualquier tipo de concesión y grupos paramilitares que, manchados de sangre y un largo historial de abusos y saqueos, siguen lucrando con el caos generado por la guerra.
Es claro que el proceso negociador no podrá avanzar si las partes involucradas en el conflicto –y falta un quinto país muy implicado en los asuntos internos de Ucrania, Estados Unidos, que no participa en las negociaciones del Cuarteto de Normandía– no asumen posiciones más flexibles.
A juicio de Merkel, Ucrania podrá recuperar el control completo de sus fronteras sólo al final del proceso e insta a Kiev a emprender la reforma constitucional que demandan los separatistas para seguir formando parte de Ucrania, una vez que obtengan el prometido “estatus especial” para la zona de Donietsk y Lugansk que controlan con ayuda de Moscú.
Antes de que conlcuya noviembre siguiente, los ministros de relaciones exteriores de los cuatro países deberán tener listo ese documento, que pretende establecer el orden en que los acuerdos suscritos hace un año y ocho meses tendrán que concretarse.
Hasta ahora, las diferencias de fondo acerca de esa secuencia cronológica han conducido a un estado de ni guerra ni paz, en el cual Kiev se niega a emprender la parte política de lo pactado en Minsk-2 mientras no recupere el control completo sobre su frontera con Rusia.
Fuente original: Sin acuerdo, nueva reunión sobre Ucrania – La Jornada
