“Me atraía llevar la historia a esa época para colocar en medio de un escenario tan etiquetado de buenos y malos a un personaje amoral.
Un lobo oscuro, amoral, solitario, que se ha escapado vivo de la primera entrega tratando de liberar a José Antonio Primo de Rivera, y anda por ahí, entre la penumbra.
Quizás haya pasado a la historia como una carnicería más ideologizada, pero la coartada de la supervivencia, vaya que si influía.
“A mí me gustan más los lobos que los corderos, lo siento pero es así”, asegura el autor.
Porque Falcó no ha sido llevado a su extremo más cruel por unas deudas trágicas pendientes.
Fuente original: El lobo Falcó, la última criatura de Pérez-Reverte, se presenta al público | Cultura | EL PAÍS
