Ahora es al contrario: la UNAM, con su espíritu libertario, democrático, laico, nacionalista ha sembrado campus en sitios afortunados de varias entidades.
También, que las elecciones rectoriles han sido siempre, unas más y otras menos, inducidas o palomeadas por el gobierno federal.
No hay que recurrir al expediente extremo de una reforma legislativa (por ahora), a la que todo mundo teme.
Los saberes juntos de los 15 miembros de la Junta de Gobierno no pueden alcanzar a comprender la problemática múltiple y diversa de ese microcosmos que es la UNAM.
¿O qué la autonomía no conlleva la potestad de autogobernarse de acuerdo con sus propias leyes y organismos?
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/28/opinion/010o1pol
