Por eso Netanyahu puede responder ahora con más violencia y descarados asesinatos ante las cámaras al nuevo levantamiento de la juventud y el pueblo palestinos.
Ante este diabólico cuadro es alentador que haya cada vez más voces dentro de Israel que se disponen a combatirlo y solidarizarse con los palestinos.
El general, transformado en activista por la paz y la solución de dos estados, uno árabe y otro judío, fue rebautizado por los palestinos Abu Salam (Padre de la Paz).
Ocurre cuando ese pueblo se rebela contra el infierno al que fue arrojado sin compasión en 1948.
Hasta que, indignado por la invasión israelí de Líbano en 1982, enterró en la basura su broche militar.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/15/opinion/021a1mun
