En esa lógica, la organización con sede en París ha avalado el abandono por los gobiernos de la región de las políticas de desarrollo social y los programas de redistribución de la riqueza.
En los hechos, esas medidas se han traducido en obstáculos para reactivar el mercado interno, para generar empleos y para una recuperación económica perceptible y sólida, y han llevado a una vergonzosa concentración de la riqueza en un sector minoritario de la población.
Es significativo que tales señalamientos provengan de un organismo que en décadas recientes ha adoptado como causa –en conjunto con el Fondo Monetario Internacional y con el Banco Mundial– la promoción e implantación del llamado Consenso de Washington en América Latina, particularmente en México.
Tal pronunciamiento coincidió en la fecha con la presentación de un estudio en el que ese organismo multinacional afirma que el sistema mexicano de pensiones requiere de nuevas reformas para evitar que los trabajadores tengan que jubilarse con montos de una cuarta parte de su último ingreso promedio.
En efecto: la desigualdad que recorre el país es consecuencia de la aplicación de un recetario neoliberal que preconiza la deliberada contención salarial, la reducción de programas sociales y la eliminación de derechos y conquistas laborales, con los supuestos objetivos de reducir la inflación, incrementar la competitividad y la productividad y atraer inversiones extranjeras.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/16/opinion/002a1edi
