Por otro lado, ni siquiera en el SNTE el planteamiento de la SEP encontró un eco que le permitiera reavivar la entrampada reforma.
El cambio de titular en la Secretaría de Educación Pública (SEP) hace apenas mes y medio apareció cobijado por un discurso que buscaba marcar diferencia y abrir paso a una cierta esperanza.
Acercarse a los maestros , convencerlos de las bondades de una evaluación centrada en la búsqueda de la calidad y no en el castigo.
Sin embargo, la iniciativa pronto se encontró con que la resistencia seguía allí, que preparaba movilizaciones y que ciertamente no había entrado en la lógica de que había un cambio sustancial.
Como algunos advertíamos, ese discurso tenía la gran limitación de que no implicaba modificación alguna a la cuestión de la evaluación y que mantenía vigente la opción de que ésta sería punitiva.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/10/17/opinion/015a2pol
