Francisco llega a México a casi 24 años de haber reanudado relaciones diplomáticas entre nuestro país y el Estado Vaticano.
En este arco de tiempo podemos constatar cambios importantes entre los vínculos de México y la Santa Sede.
Sin embargo, tanto México como el Vaticano, desde su propia circunstancia, han experimentado en más de 20 años duros episodios y amargas transformaciones.
Los fracasos y la incertidumbre han pesado tanto en nuestro país como en el Vaticano.
En México las alternancias han sido insuficientes y se ha enquistado una clase política corrupta e ineficiente, frustrando la esperanza de millones de jóvenes que no encuentran trabajos decorosos ni mucho menos remuneraciones dignas.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/11/opinion/007a1pol
