Siempre, siempre, siempre, me equivoco con la gente.
Tengo 34 años y hace tres me diagnosticaron Trastorno del Espectro del Autismo (TEA).
Pero lo cierto es que tengo 34 años y todavía no sé atarme los cordones como el resto de la gente.
Aunque los síntomas del autismo no siempre son los mismos, os contaré los que yo he conocido y cómo he tenido que esforzarme para desenvolverme en el día a día.
Además a cada número le correspondía un color, un objeto, una fruta, varias cosas a la vez… no sé, era genial.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2015/11/11/articulo/1447244792_653269.html
