El punto de mayor acuerdo entre los líderes fue la necesidad en insistir a Turquía para que frene los flujos migratorios.
El reparto de los tiempos en la primera jornada de la cumbre europea refleja a las claras cuáles son los verdaderos puntos de fricción entre los socios comunitarios.
Juncker aludió expresamente al mecanismo de reubicación de asilados entre países, del que muchos líderes no quieren ni oír hablar.
Algunos líderes deploraron esta medida y quisieron condenarla de alguna manera en las conclusiones de la cumbre.
Más allá de confrontar sus posturas, los líderes se emplazaron a la cumbre especial con Turquía y a la próxima cumbre europea, el 17 de marzo, para tomar decisiones sobre inmigración.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/19/actualidad/1455850318_496971.html
