Rápido, Eco, le respondió con cara sonriente: “¿Es que no sabe, señorita, que los ginecólogos también se enamoran?”.
Por esos valores, Eco, que fue discriminado injustamente, sin recibir el Nobel de Literatura, luchó sin nunca doblegarse a los mitos.
Tras haber publicado su Historia de la belleza, Eco escribió en 2009 La historia de la fealdad.
Eco se sabía amado por ellos, pero no por eso dejaba de provocarles.
Libertario pasional, Eco seguía a Bertold Brecht, que decía: “Tristes los pueblos que necesitan de héroes”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/23/america/1456236894_462621.html
