Las deportaciones han mostrado una reducción desde 2012, pues pasaron de 409 mil 489 personas a 235 mil 413 en 2015.
Se ha destacado la tragedia que supone para los dependientes, pues quedan separados con la detención primero y después la deportación de su familiar, sin ninguna posibilidad de revertir la orden.
Esta es una de las consecuencias trágicas para seres humanos que tuvieron que dejar México e iniciar el camino de la migración forzada ante la falta de oportunidades.
En cambio mil 40 individuos sí fueron clasificados como peligrosos por su participación en pandillas delictivas.
Pero ahora que se encuentran en México bajo la figura del deportado están enfrentando un nuevo calvario, ante la mirada prácticamente indiferente de las autoridades federales, como se explica a continuación.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/02/opinion/021a2pol
