Así, da la impresión de que a quienes impulsan la causa contra el popular ex presidente les mueve no un afán justiciero, sino un deseo de poner fin al ciclo de gobiernos del PT.
La policía federal brasileña detuvo ayer al ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva en su domicilio del estado de Sao Paulo y lo liberó luego de que rindió declaración sobre presuntos beneficios ilegales que habría obtenido mientras estuvo al frente del gobierno.
De acuerdo con el fiscal Carlos Fernando dos Santos Lima, el ex mandatario habría participado de esta trama al recibir “muchos beneficios” de grandes constructoras en pago por conferencias y donaciones a la fundación que preside.
El operativo, que ayer movilizó a más de 200 policías para ejecutar 33 órdenes de cateo, se inscribe en las investigaciones sobre una desviación masiva de fondos en la estatal Petrobras durante los gobiernos del PT, conocida como Operación lavado rápido.
En este sentido, resulta paradójico que estas malas prácticas sean ejercidas por organismos que estuvieron sometidos al titular del Ejecutivo hasta que el propio Lula sancionó importantes reformas como la que dio autonomía a las fiscalías.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/03/05/editorial-brasil-desviaciones-institucionales-y-golpeteo-politico-7085.html
