La dirección del Partido Republicano está aterrorizada con la posibilidad de que el multimillonario Donald Trump logre la candidatura a la Casa Blanca.
Es posible que las voces respetables y la visión de la otra cara de Trump tengan efecto.
Es el combustible que, unido a la crisis de gobernabilidad, alimenta en todas partes —con los matices que sean necesarios— las fórmulas populistas.
El razonamiento convencional —los excesos iniciales se van frenando a medida que avanzan las primarias— está chocando con la dura realidad: no cede la fascinación que una buena parte del electorado republicano siente hacia Trump.
Desde el exterior, la canciller alemana, Angela Merkel, se ha deshecho en elogios sobre Hillary Clinton, mientras que el vicecanciller Sigmar Gabriel ha calificado sin contemplaciones a Trump de “peligro para la paz”.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/06/opinion/1457277557_793597.html
