Algo similar sucede coartando el derecho a la libertad de asociación de los trabajadores de Honda, Gunderson, PKC Arneses y Accesorios, Teksid, Pytco y de muchas empresas más.
Algo muy grave está ocurriendo en las relaciones entre algunas empresas y sus sindicatos y en la política laboral del gobierno actual, sin que se perciba, al menos en público, que se está en los terrenos de una aguda crisis.
El caso es que la actual autoridad laboral se mantiene en la idea fija y reaccionaria de que en México ya se han superado las huelgas o, lo que es lo mismo, se ha suprimido para siempre la lucha entre las clases.
Una de las más graves expresiones de esta conducta es cuando la autoridad laboral niega la vigencia del derecho constitucional a la huelga, que no sólo es de México sino una garantía universal, plasmada incluso en el Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la libertad sindical, que el gobierno mexicano tiene firmado hace más de 60 años.
Un ejemplo es la huelga anulada en el prestigiado Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), de Hermosillo, Sonora, y sus extensiones en diversas partes del país, del cual hizo amplia referencia el abogado Arturo Alcalde Justiniani en estas páginas de La Jornada, el sábado 5 de marzo.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/10/opinion/014a1pol
