La visita a Cuba que inicia el lunes próximo el presidente de Estados Unidos Barak Obama se inserta en un proceso muy singular.
Ese reconocimiento es un hecho de inocultable importancia que habla de la inteligencia y realismo políticos de Obama.
Sin olvidar que son mayoría los estadunidenses que abogan por normalizar las relaciones con la isla.
Cuando Obama –a la par que su homólogo cubano Raúl Castro– hizo el anuncio de que ambos países habían acordado restablecer relaciones diplomáticas, argumentó que la política anterior de Washington hacia La Habana no había funcionado y debía ser cambiada.
El pronunciamiento de los gobernantes latino-caribeños gozaba del respaldo de sus pueblos, cuya solidaridad con Cuba ha sido invariable, circunstancia que se extiende también a muchos otros pueblos del mundo.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/17/opinion/024a1mun
