Probablemente la gran mayoría de la población que habita la Ciudad de México ni siquiera se pregunta para qué nos va servir una Constitución de la CDMX.
La Constitución no regula ni organiza, la Constitución instituye, y eso vale la pena explicarlo.
Las leyes son fundadas y su función es regular y organizar lo que la Constitución manda que se funde.
Pues bien, aquí no tenemos un pacto de los ciudadanos en su conjunto, ni siquiera en el sentido ficticio del que Arnaldo habla.
Y también: La Constitución es el esquema de lo que el Estado debe ser, acordado por las fuerzas políticas que le dan nacimiento.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/22/opinion/019a1pol
