El silencio de Francisco, que –hasta ahora– hombro con hombro con los voceros de la libertad de siempre grita por López, pero calla sobre Berta, no es para nada sorprendente.
Últimamente –mientras el Papa flirteaba con la izquierda y las organizaciones populares– mantenía un perfil bajo.
El nombre de este silencio es Óscar Rodríguez Maradiaga .
Francisco tuvo la oportunidad de conocerla personalmente en el Vaticano durante el convocado por él encuentro con los movimientos populares (Vatican.va, 28/10/14); aun así (aún) no ha dicho nada.
Este silencio tiene su razón.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/25/opinion/014a2pol
