Francisco preparó a la Iglesia cubana y acercó la tendencia Obama del imperialismo estadunidense a la nacionalista y pragmática encabezada por Raúl Castro.
Obama apenas si se ha referido a ese pasado justificándolo y minimizándolo sin ninguna autocrítica.
Obama expresa la tendencia imperialista que se opone al nacionalismo agresivo del Tea Parthy y de Trump, pero tiene los mismos objetivos: combatir la pérdida creciente de hegemonía que alimenta temores en Washington y recuperar posiciones con el menor costo posible.
La gira de Barack Obama a Cuba completa la del papa Bergoglio, que sin duda fue discutida largamente entre las diplomacias del Vaticano, Estados Unidos y al menos un sector de la burocracia reformista de Cuba, los cuales están buscando la forma más pacífica y menos traumática de favorecer una transición rápida y completa de Cuba hacia el capitalismo.
O sea, un acuerdo con Washington, una apertura comercial rápida y amplia que mejore el abastecimiento y permita tener un dólar único anclado sobre el de Estados Unidos y, como corolario, un simulacro de elecciones pluralistas en las que puedan participar los opositores presentables y menos dañinos (socialcristianos, socialdemócratas, liberales respaldados por la Iglesia).
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/27/opinion/012a2pol
