Las formaciones opositoras en la Cámara de Diputados de Brasil consiguieron reunir ayer más de las dos terceras partes de los votos para aprobar el juicio en contra de la presidenta Dilma Rousseff.
En caso afirmativo, la mandataria sería apartada del cargo por un periodo de 180 días, en el curso de los cuales la cámara alta resolvería en definitiva el asunto.
Con estos elementos de análisis resulta inevitable concluir que lo sucedido en Brasil no es, aunque lo parezca, un procedimiento parlamentario y democrático de control del Ejecutivo por el Legislativo, sino un golpe de Estado que se desarrolla en cámara lenta en el seno mismo de las instituciones.
Pero, más allá de nombres y de siglas, lo alarmante del proceso legislativo en curso en contra de la presidenta de Brasil es que, de consumarse, representaría una gravísima involución política y económica.
La sesión parlamentaria de ayer se realizó con aparente apego a los procedimientos institucionales y siguiendo el guión de las formalidades democráticas y la separación de poderes.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/04/18/editorial-brasil-golpe-en-camara-lenta
