Es una sociedad que quizás no sepa aún bien lo que quiere, pero que está empezando a saber lo que ya no quiere.
Hay quien acusa a la sociedad de haber estado aletargada mientras la clase política se zambullía en la corrupción.
Hoy la sociedad está despierta, discute, se irrita.
Mejor una sociedad con rabia, incluso dividida ásperamente en sus opiniones, que una apática, aborregada o sin ganas de luchar, mecida peligrosamente en el popular: “¡Fazer o que!” («¡Qué le vamos a hacer!
Quizás ni Brasil había tocado entonces el cielo, ni hoy se ha precipitado irremediablemente en el infierno de una crisis sin esperanza.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/26/actualidad/1461702035_252336.html
