De haber detenido el partido, los benjamines del Atlético de San Blas no hubieran ganado la liga.
Sin embargo, su entrenador estuvo a punto de poner punto final al partido para ayudar a un jugador del equipo rival.
Tras descubrir que un niño del Playas había recibido insultos de la grada, detuvo el partido hasta que los responsables fueron expulsados.
«Durante el partido me acerqué al banquillo del equipo contrario porque había un niño llorando porque le habían insultando», explica José Mayans, técnico del Atlético de San Blas, vía telefónica a Verne.
* Para que no te pierdas nada, nosotros te mandamos lo mejor de Verne a tu móvil: ¡únete a nuestro Telegram telegram.me/verneelpais!
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/04/26/articulo/1461671365_376284.html
