Será una pieza fundamental de la SLS, la potente lanzadera espacial que la NASA quiere estrenar en 2018.
La prueba duró dos minutos, en los cuales el motor alcanzó más de 3.000 grados, y fue el último test antes de probar los aceleradores (cada SLS llevará dos) en una misión real no tripulada.
Y, si los plazos del programa Journey To Mars se cumplen, de llevar astronautas al Planeta Rojo en 2030.
Superado ese impulso inicial, la SLS dispondrá de otros motores encargados de conducirla más lejos de lo que ha llegado nunca una lanzadera.
Eso sucederá en 2018, cuando la cápsula Orión abandone la Tierra con destino al espacio lejano.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/30/videos/1467300430_299021.html
