Lo único que podemos hacer es «estar alerta y ser más críticos», dice Matute.
Cuando nos llama la atención un rasgo positivo de alguien (su atractivo físico, por ejemplo), tendemos a generalizarlo a toda su persona.
En relación con este sesgo, Matute añade el efecto de anclaje que se da cuando opinamos en voz alta.
Matute nos pone un ejemplo: “Si dices que la carne tiene un 30% de grasa, no la comprará nadie.
El punto ciego: no somos conscientes de nuestros propios sesgos, aunque nos parecen evidentes en los demás.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/06/20/articulo/1466452416_511871.html
