Para mi alivio he descubierto que aun desprovisto de olor, el café es una bebida reconfortantePerdí el olfato durante el verano en el que cumplí 22 años.
Para algunas personas puede ser difícil imaginar la importancia del olfato en la vida cotidiana.
Hasta los 22 años las cosas tenían olor, estaban completas.
«Anosmia» es como se conoce a la pérdida del olfato, pero no todo el mundo lo sabe.
En general, a mis 28 años, me considero una persona bastante feliz, y tengo mil y un recursos para paliar mi deficiencia.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/07/11/articulo/1468248932_538595.html
