A este paso Afganistán corre el riesgo de acabar convertido en un enorme cenotafio.
El conflicto armado en Afganistán se ha cobrado durante el primer semestre más víctimas civiles que nunca.
“Pero después brotaron los talibanes y su fanatismo”, lamenta Jalili, de 68 años, hoy embajador de su país en España.
Mientras los focos de la atención internacional se posan en Irak o en Siria, la casi olvidada guerra afgana sigue su paso.
Este año, con 1.600 víctimas mortales ha sido el más más sangriento para los civiles desde que la ONU contabiliza los muertos entre la población.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/29/actualidad/1469818201_462124.html
