Usain Bolt sufría un persistente dolor en el muslo, consecuencia, según los médicos, de un bloqueo en la articulación sacroilíaca.
Usain Bolt, tal y como barruntaba Gatlin, ha vuelto a llegar puntual a la cita con su sueño.
Y ese espaldarazo estaba en el músculo dañado de Usain Bolt.
La manzana de la discordia entre Josep Guardiola y HWMW no fueron ni el ácido hialurónico ni las inyecciones de sangre de cabra.
La magia blanca del galeno alemán le ha ayudado a Bolt a estar hoy en Río llenándose de oros.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/18/icon/1471512948_126588.html
