Mi novia y yo vimos el pueblo, nuestra vida, destrozado».
En las calles del pueblo, además de los rescates, se escuchan las conversaciones, ahogadas en llanto, de los vecinos.
Yo me desperté muy rápido, abrí la ventana y vi lo que pasaba, así que salí de casa corriendo.
Era la casa que marcaba el inicio del pueblo, casi un símbolo para nosotros.
Pero en ese momento escuchó los gritos de su vecina Marisa y al menos pudo salvarla a ella.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/25/actualidad/1472125241_904816.html
