Cuando aquellos que saben que no tienen ninguna autoridad moral deciden ejercerla, la risa es el mejor antídoto.
Pero cuando este tipo de farsa se combina con el poder, ya no es tan chistoso y se vuelve peligroso.
Si hay algo que distingue a Estados Unidos, sobre todo a su clase gobernante, es su curiosa suposición de que tiene el derecho de ser el juez mundial y que Dios le otorgó esta autoridad moral.
Esto lleva inevitablemente a maravillosos escándalos que revelan la hipocresía de los jueces, sean políticos, empresarios o religiosos.
Cuando sucede en el país más poderoso del mundo, las consecuencias son planetarias.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/08/29/american-curios-autoridad-inmoral
