Moscú no ve con malos ojos la intervención turca, pues pone en dificultades a los aliados kurdos de Estados Unidos, a los que el régimen de Bachar al Asad tampoco quiere ver demasiado fortalecidos.
Su argumento era que el número de rebeldes moderados no era suficiente para liberar Yarablus y otras partes del norte de Siria”.
Durante 2015, varios aliados occidentales, incluido el francés François Hollande, dieron su apoyo a esta idea, pero fue un respaldo de boquilla.
“La operación continuará hasta que todas las amenazas a nuestra tierra sean neutralizadas”, aseveró el primer ministro turco, Binali Yildirim.
En doce días de campaña, numerosas localidades, incluida Yarablus, y más de 600 kilómetros cuadrados de terreno sirio han sido reconquistados al ISIS.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/09/01/actualidad/1472743344_851642.html
