Cuatro años más tarde se quedó con el bronce en Londres.Con 30 años, Eduardo Ávila ve al yudo como su terapia, en la que ha alcanzado la cima.
Los padres de Eduardo Ávila le heredaron su apego al yudo.
El mejor lanzamiento del mexicano fueron 25, 92 metros, en lo que fue su mejor marca de la temporada.
En Atenas 2004 ganó el oro, en Beijing el bronce y en Londres un oro más.
Eduardo encontró en el deporte una manera para encontrar la confianza que no pudo forjar cuando era estudiante.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/09/10/actualidad/1473460361_510225.html
