Será que se adelantaron los idus de marzo con el año bisiesto que se presentó a la mitad del sexenio de Enrique Peña Nieto.
Y el señor Mancera se apresuró a declarar que la mayor parte del veneno venía de las entidades vecinas.
La densa nube del esmog se le atravesó en año bisiesto.
En año bisiesto, acá donde no hay calendas griegas, se alinearon las efemérides y el borrón imperdonable de la desmemoria que cambia las conmemoraciones festivas por fines largos de semana.
Se le acaba el tiempo, señor Presidente.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/20/opinion/008o1pol
