“Esta expresión”, sostiene la exhortación apostólica, “transmite una actitud negativa hacia la finalidad procreativa natural de la sexualidad, como si un posible hijo fuera un enemigo del cual hay que protegerse.
De ese modo se los aliente alegremente a utilizar a otra persona como objeto de búsquedas compensatorias de carencias o grandes límites”.
El Papa junto a una pareja recién casada en el Vaticano.
Jorge Mario Bergoglio asegura que “nadie puede ser condenado para siempre”, y añade: “No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión, sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren”.
Y añade, pero solo a pie de página, pese a la importancia de la cuestión: “En ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/08/actualidad/1460102623_346218.html
