Esta situación afecta a las economías y los servicios financieros de los países de manera diferenciada.
Con mucha frecuencia, sin embargo, esto ha conducido a los bancos a eliminar de manera indiscriminada y no fundamentada a ciertos clientes o contrapartes con el fin de evitar toda posibilidad de riesgo.
El impacto de lo anterior sobre bancos mexicanos es preocupante por una variedad de razones.
Investigaciones recientes del Banco Mundial muestran, por ejemplo, que el cierre de cuentas de operadores de transferencias internacionales entre 2010 y 2015 ha sido particularmente acentuado en Alemania, Australia, Canadá, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia y México.
La necesidad de cerrar los circuitos financieros al crimen organizado y el terrorismo propició la instauración de una serie de prácticas encaminadas a eliminar operaciones bancarias susceptibles de penalización por las autoridades regulatorias.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/03/20/opinion/022a1eco
