A diferencia de Bush o Blair, Aznar nunca se ha disculpado por la guerra.
Blair y Aznar estaban muy preocupados por la dificultad que les creaba “la impresión de que Estados Unidos” estaba “determinado a ir a la guerra pasase lo que pasase».
El 23 de abril, un mes después de la invasión, cuando todo el mundo preguntaba el paradero de las armas de destrucción masiva, Bush, Blair y Aznar acordaron contestar que encontrarlas ya no constituía una prioridad.
“Era necesario dar la impresión de que Irak sería administrada bajo la autoridad de Naciones Unidas”, señala el informe, aunque en realidad la ONU no podría dirigir nada.
Aznar aprovechó su influencia en Latinoamérica para presionar a Chile y México, que también ocupaban un asiento rotatorio en el Consejo de Seguridad, sin éxito.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/06/actualidad/1467830143_177889.html
