Bueno, pues si los tricolores han sido aplicados, entonces a la gente no le está gustando el acartonado esquema osoriano.
Ser malhablado no equivale a ser mala persona, si bien tampoco es algo edificante ni loable.
Por eso el martes por la noche despidió a los tricolores con sonora y merecida rechifla.
Dice una y otra vez que no vino a callar bocas, que lo tienen sin cuidado la gente y la prensa.
Lo único que le interesa es que los jugadores capten sus ideas, entiendan su táctica y la desarrollen en la cancha.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/04/opinion/a04o1dep
