En paralelo, vuelve a tomar cuerpo en Wall Street la idea de que John Chen acabará vendiendo lo que queda de BlackBerry.
La única opción que tiene el ejecutivo de cambiar la suerte de BlackBerry es dejar de diseñar y de fabricar los teléfonos con teclado para concentrarse exclusivamente en el desarrollo de programas para dispositivos móviles.
El derrumbe de BlackBerry era inevitable y se lleva relatando desde hace años.
Chen se dio un año para demostrar que el negocio de móviles podía generar efectivo.
Pero llegaba demasiado tarde para ser relevante en un mercado que dominó antes de la introducción del iPhone.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/09/28/actualidad/1475071892_016232.html
