Boris no sólo escribe bien, sino que es autor de libros, pues hasta donde recuerdo, uno se titula Paletas y otro texto suyo fue publicado con motivo de su exposición en el museo Carrillo Gil.
A distancia parece plana y quizá demasiado deudora de lo mejor al geometrismo mexicano como lo representó, por antonomasia, Fernando García Ponce.
Si algo hay en el conjunto presentado es coherencia, rasgo que aparece contradicho en un blog para The Black Hall en 2015.
Es una muestra ante todo coherente y se diría que muy placentera para la vista y el entendimiento.
Antes de ingresar al recinto me quedé unos pocos minutos viendo la pieza que recibe al espectador.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/05/opinion/a06a1cul
