No sólo por parte del Parlamento escocés, sino también del de Londres que es quien, a solicitud de Escocia, debe convocarla.
Como para la antigua profesora Miller, que votó convencida contra la secesión pero que si hubiese otro referéndum no repetiría la apuesta.
El Brexit no sólo ha provocado el divorcio de la UE, también ha alumbrado un país completamente dividido y ha alimentado el caldo de cultivo de los movimientos de independencia.
Falta por ver cuál será la respuesta de la Unión a las solicitudes escocesas y qué márgenes tiene esta nación para actuar.
Con estos mimbres, ahora se trata de dirimir si en ese plan de ataque que ayer activó el Gobierno escocés está otra consulta sobre la secesión.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/26/actualidad/1466918314_970194.html
