El engaño a la sociedad que conllevan esas maniobras monetarias turbias anula su autoridad para seguir gobernando y representa una pérdida irreversible de credibilidad.
El mismo día, el primer ministro británico, David Cameron, admitió haber tenido hasta 2010 una participación menor en una compañía propiedad de su padre, por medio de la cual se habrían canalizado más de cinco millones de euros a países donde rige una completa opacidad bancaria.
Los escándalos en que se encuentran ambos mandatarios se producen en el contexto de los Papeles de Panamá, como se conoce a la filtración de millones de documentos de la compañía consultora con sede en Panamá Mossack Fonseca.
Dicha firma asesoraba a miles de personas alrededor del mundo en la creación empresas offshore en paraísos fiscales, donde sus flujos de efectivo no pueden ser rastreados por las instancias fiscales ni es necesario comprobar la procedencia legal de los recursos manejados.
Aunque estas operaciones no necesariamente implican la comisión de actos ilícitos, sí constituyen al menos una grave transgresión ética, primordialmente en el caso de funcionarios públicos, que al asumir un cargo declaran ante la justicia no poseer más patrimonio que el oficialmente declarado.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/08/opinion/002a1edi
