Le pido a Carlos Vico una lección gratis de supervivencia.
Vico, que en el interín se había caído al agua helada y le amenazaba la hipotermia, tuvo que esperar.
Observo un tatuaje y dos cicatrices, una de una cuchillada y otra de un balazo (“eso no lo explico”, dirá).
Estamos, como se ve, en el universo de la literatura de aventuras, de los exploradores, y de los muy malos ratos.
Hubo que ir a buscarle, pero de no ser por su habilidad para la supervivencia el rescate habría llegado demasiado tarde.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2016/04/03/catalunya/1459718976_210997.html
