Ni siquiera la abdicación de su padre, en la que el caso Nóos tuvo mucho que ver, sirvió para apartarla un milímetro de Urdangarin.
La Casa del Rey no imaginaba, cuando estalló el caso Nóos, hasta qué punto iba a arrastrar Iñaki Urdangarin a una institución habituada al notable en el examen ciudadano que periódicamente hace el CIS.
La Zarzuela nunca ha ocultado que la decisión que más aliviaría la presión que el caso Nóos —»el martirio»— ejerce sobre la Corona sería que doña Cristina renunciase a sus derechos sucesorios.
La Zarzuela ha definido en repetidas ocasiones ese recorrido como «un martirio» y admite que doña Cristina no les ha ayudado a contener daños.
La Caixa encontró acomodo para doña Cristina en Suiza como antes había sido Telefónica quien había buscado un puesto para su marido lejos de España, en Washington.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/03/03/actualidad/1457025566_812948.html