“¡No se raje!”, le gritó desde el asiento trasero el gobernador de Chihuahua, Cesar Duarte, acompañado de su esposa y tres amigos.
El piloto se rompió dos vértebras y la familia y amigos de Duarte, salvo un par de contusiones, salieron ilesos.
Duarte se ha presentado voluntariamente a declarar ante la PGR y a la investigación aún le queda recorrido.
Hace tres años, la PGR aceptó la denuncia de un abogado chihuahuense por peculado, enriquecimiento ilícito y ejercicio abusivo de funciones.
Un año después, pasadas y perdidas las elecciones en el Estado, se acabaron los helicópteros y han empezado a llover las acusaciones de corrupción.
Fuente original: César Duarte: El gobernador ranchero que amaba los helicópteros | Internacional | EL PAÍS
