Sentada en la banca, mueve sus caderas de un lado a otro a ritmo de Cachito, cachito, cachito mío,/ pedazo de cielo que Dios me dio/ y recupera la coquetería.
Escuchar a Consuelito Velázquez tocar sus propias composiciones es una experiencia inolvidable.
–pregunta Consuelito Velázquez como si Maricarmen de Lara y yo fuéramos a hacerle el favor.
Consuelito se mira la punta de los dedos.
Maricarmen de Lara, nueva directora del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (Cuec), quien la filmó en su salsa, se para a su lado como un poste de luz.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/10/opinion/a03a1cul
