Cada dólar que se reduce en el precio del barril le cuesta a Colombia 200 millones de dólares en ingresos al Estado.
El reto de cómo va a afrontar su mayor anhelo, la paz, va de la mano de otro igual o más complejo: la reorientación de su economía.
“Si se firma la paz le va a dar un nuevo aire al país”, opina Ibáñez.
Los colombianos acarician ya el fin del conflicto intestino más longevo de América Latina y uno de los más sangrientos y que más desplazados contabiliza.
Colombia no crecerá como solía; camina sobre un fino alambre, pero el futuro cercano más que de dudas está envuelto de esperanza.
Fuente: http://elpais.com/economia/2015/09/25/actualidad/1443187822_806022.html
